Opiniones

¿Por que ahora no?

El Jacaguero

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- A las 11:45 de la noche del 16 de mayo del 2008 el candidato presidencial del PRD, Miguel Vargas, con apenas dos boletines emitidos por la Junta Central Electoral, reconoció el triunfo de Leonel Fernández.

“Como un demócrata respetuoso de la Constitución y de las leyes acepto y reconozco los resultados de estas elecciones” a pesar del uso “significativo y descarado de los recursos del Estado”, dijo.

No habían pasado seis horas cuando ya Miguel Vargas aceptaba su derrota sin protestar ante la JCE, ni ante los organismos naciones e internacionales que observaron como el gobierno lanzó millones y millones de pesos a las calles, a tal grado que la Organización de Estados Americanos (OEA), y Participación Ciudadana, entre otros, admitieron que el dinero del Estado había “sido un factor determinante” en la reelección del presidente Fernández.

Días después la Comisión Política emitió una resolución señalando que el gobierno surgido de las elecciones de ese año era “legal, pero no legítimo” y prohibió a sus miembros ser parte de ese régimen, medidas que Miguel Vargas ignoró cuando firmó el pacto de las corbatas azules con el presidente Fernández.

Alfredo Pacheco, jefe de campaña de Miguel Vargas durante la Convención, el 17 de mayo del 2006, a las 4: 00 PM, cuando aun se contaban los votos y decenas de urnas estaban desaparecidas, reconoció que había perdido la sindicatura de la capital a manos de Roberto Salcedo.

“No voy a quejarme de que fulano hizo esto o aquello. Siempre he dicho que si uno deja que le hagan merece perder…”, dijo.

Miguel y su grupo no acusan a Hipólito Mejía de haber hecho trampas o fraude en la Convención. Acusan a un sector indeterminado del gobierno de haber enviado 200 mil miembros del PLD a votar por Hipólito, en el supuesto entendido de que sería el candidato más débil en el 2012, algo que no parece tener sentido ni lógica política.

No es cierto, pero admitamos que sí, que  el gobierno mandó a votar por Hipólito. La pregunta es, ¿qué culpa tiene Hipólito de que el PLD votara por él? La otra pregunta que todo el mundo se hace es, ¿si  Miguel tenía el control de la estructura del partido, mayoría en todas las mesas electorales, más dos delegados, cómo es que permitieron que 200 mil del PLD votaran por Hipólito con toda libertad cuando podían objetarlos? ¿Cómo se explica que los votos observados no llegaran a 2000?

Nadie es loco. No es verdad que la gente del PLD se presentaría a votar por Hipólito después de las reiteradas amenazas, incluso  del propio Miguel Vargas, de agredirla con palos y clavos. ¿Es fácil?

Nadie sabe a ciencia cierta si la gente del PLD votó por Hipólito, lo que sí se sabe a ciencia cierta es que mucha gente del PLD en Santiago votó por Miguel, pues el alcalde de esa ciudad, Gilberto Serrulle dijo que le garantizaba por lo menos 25 mil votos.  Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que José Francisco Peña Guaba, aliado del gobierno, que dice tener de más de cien mil votos, mandó a votar por Miguel.  (¿?)

Los miembros del PLD están respaldados por la Constitución y las Leyes que Miguel dijo respetar cuando reconoció, menos de seis horas después de las elecciones del 2008. Ellos tienen derecho a cambiar de opinión, de partido y de candidato. Ellos, como los del PRD y de cualquier otro partido, tienen derecho a elegir y ser elegidos. ¿O no?

El medio millón de ciudadanos que inscribió Miguel durante la campaña si tenían derecho a votar, pero los 700 mil que inscribió Hipólito esos no tenían derecho a votar.

Miguel no tiene argumentos, ni elementos valederos para no reconocer la victoria de Hipólito en buena lid.  Hipólito no tenía control de los organismos del partido, ni de la Comisión Organizadora de la Convención. No tenía dinero. Por lo tanto no estaba en capacidad de hacer una trampa o un fraude. Su triunfo no tiene asterisco.

La Convención fue un éxito. La gente votó masiva y ordenadamente en un hecho sin precedente, sobre todo si tomamos en cuenta que la JCE no participó como árbitro y que las organizaciones de la llamada sociedad civil se negaron a participar.

Alguna vez habrá que reconocerles a Doña Milagros Ortiz Bosch, Hugo Tolentino Dipp y Emmanuel Esquea el trabajo realizado. Alguna vez habrá que darle las gracias por la dedicación, el esfuerzo, la integridad y la honestidad. ¡Alguna vez!

 

 

 

 

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