Baloncesto

El equipo de Tom Thibodeau tiene opciones reales de pelear por algo grande

El Jacaguero

BUENOS AIRES — Tenemos que remontarnos a los tiempos de oro en que Michael Jordan, Scottie Pippen y companía salían a barrer el polvo para entender una situación semejante. El aire que se respira en las calles de Chicago es tan esperanzador que no hace falta acercarse a la célebre ópera lírica de la ciudad para escuchar los acordes del éxito.

La estatua del ídolo máximo de los Bulls ubicada en las puertas del United Center luce, emulando los ojos de los fanáticos, cada día más brillosa. No es para menos: la música planteada por el director Tom Thibodeau se torna contagiosa con artistas de la talla de Derrick Rose, Joakim Noah, Carlos Boozer y compañía.

Jerry Reinsdorf, propietario de la franquicia, señaló días atrás que este equipo “podía pelear por múltiples campeonatos”. MJ coincidió y dijo que podían ganar “seis o más títulos”. Y pese a que algunos los tildaron de locos con destellos de optimismo, los Bulls tienen razones reales para pensar en que un campanazo en postemporada puede ser posible.

¿Acaso han visto de cerca a este equipo de Chicago? Es otro ejemplo notable de un equipo brillante que vuela bajo el radar. Es, por momentos, un Picasso escondido en un cuarto oscuro. Y por más que muchos no lo vean, eso no significa que deje de ser un Picasso.

Tarde o temprano se conocerá su valor.

El propósito de esta entrega es hacer una radiografía de estos Bulls. Entender por qué pueden ser un equipo de campeonato, cuáles son las motivaciones y razones que hacen de este roster un equipo peligroso para cualquier rival que se ponga enfrente.

Empezaremos por el cerebro de este equipo, iremos al corazón, pasaremos por los brazos, la espalda y llegaremos a las piernas.

EL CEREBRO

Tom Thibodeau, el entrenador. Antes de que llegara a Chicago, todos sabíamos lo que este hombre había hecho con los Celtics en temporadas anteriores. Los había hecho crecer en defensa de una manera abrumadora: de recibir a los vecinos como gatitos dóciles pasaron a mostrar los colmillos como tigres asiáticos en el perímetro y la pintura. Y esa fórmula de atrapes, movimiento de piernas y desplazamiento veloz y solidario se aplicó en Chicago a una velocidad increíble. Los jóvenes proyectos de los Bulls entendieron el mensaje, compraron la idea y aplicaron. No es casualidad que sean el equipo más eficiente en defensa de toda la NBA, con 97.0, y que no bajen la intensidad cuando alternan primera y segunda unidad. Nos cansaremos de decirlo: los equipos que no juegan bien sin la pelota no pueden pelear un campeonato. A la larga, quedan en evidencia.

EL CORAZÓN

 

Derrick Rose, base armador.Arrancaré este apartado citando al coach Carlos Morales en su entrega semanal en ESPNdeportes.com: si no es el JMV de la temporada, se le parece bastante. En 62 partidos, Rose promedia 24.5 puntos, 4.3 rebotes, 8.1 asistencias y casi 45% en lanzamientos de cancha. Impecable. Pero el hombre no vive sólo de números: se ha convertido en el líder del equipo, en el encargado de llevar las riendas para acelerar o ralentizar al equipo según su deseo. Fuera de la cancha es humilde, solidario y un gran compañero. Dentro de la cancha es, en el buen sentido, un caradura. Se anima a todo, tiene un dribbling notable con cambio de mano en penetración hacia el aro, puede llegar a destino para anotar o descargar en un compañero libre y es un estupendo jugador de pick and roll. Ha mejorado sus tiros a distancia y es, quizás, el jugador de mayor progreso en la NBA. ¿Se acuerdan cuando los Bulls soñaban con LeBron James? La vida, a veces, toma caminos extraños.

LOS BRAZOS

Carlos Boozer y Joakim Noah, internos. No han podido jugar muchos partidos juntos, pero cuando lo hicieron exhibieron el material noble con el que están construidos los Bulls en la pintura. Son dos jugadores enérgicos que aportan en los dos costados de la cancha, siendo guardaespaldas de lujo para el nacimiento de las ideas de Rose. Boozer, el emblema de poste bajo de Chicago, regresaría esta semana del esguince que sufrió tras la dura falta de Kwame Brown en el juego ante los Bobcats. Entre ambos han impulsado a los Bulls a ser el equipo con la mejor tasa de reboteo (53.3) en toda la NBA. “Cuando ves a un coach poniendo tanto de sí mismo, su corazón y su alma, uno no puede enojarse con su intensidad. Está dando todo lo que tiene. Thibs es realmente intenso, hombre”, dijo Noah sobre su entrenador. Esa pasión y ese coraje se ve en todos los juegos. Esa es la esencia de un equipo protagonista.

 

Luol Deng, Kyle Korver, C.J. Watson y Ronnie Brewer, perimetrales. Los frentes para romper las defensas no terminan acá, pero sin dudas estos cuatro hombres son los que calientan los motores desde el perímetro. Para algunos puede haber quedado la sangre en el ojo por no haber conseguido un tirador de elite, pero los Bulls pueden tener todo lo necesario para ser una amenaza cuando Rose, Boozer o Noah no están afilados. Sin dudas, señalamos de esta manera según una escala de importancia: el año de Deng ha sido notable, Korver es un especialista de lujo desde la tercera dimensión y tanto Watson como Brewer aportan cuando los ponen a prueba. La pregunta que queda flotando es si Rasual Butler tendrá minutos significativos en las posiciones de alero. Quizás lo mejor de Chicago es que Thibodeau ha gestado un ataque solidario con funciones bien repartidas: hoy la pelota es para vos, mañana para mí. Eso, que suena simple, es increíblemente difícil en una liga plagada de egos como la NBA.

LA ESPALDA

La segunda unidad de Chicago. Es la que tiene que salir a flote para darle descanso a los titulares y créanme que hay muy pocos equipos en la NBA que cuenten con un banco tan activo en los dos costados de la cancha. Además de los mencionados, hay dos internos que han demostrado estar por encima de la media: el enérgico Taj Gibson y el recuperado Kurt Thomas. No estamos hablando de jugadores dominantes del poste bajo -sobre todo Thomas, con 38 años-, pero sí de batalladores defensivos y reboteadores de lujo. En este equipo no existen titulares ni suplentes, la rotación es notable y los resultados están a la vista: en el último triunfo ante el Jazz los suplentes de Chicago vencieron a los de Utah 41-16. Saquen sus propias conclusiones.

LAS PIERNAS

Noah, Thomas, Gibson, Asik y Boozer sin la pelota. Cuando hablamos de las piernas, nos referimos claramente al juego defensivo, la especialidad de los Bulls. Es difícil separar en perímetro y pintura, porque cuando vemos a Chicago existe un desplazamiento lateral tan preciso, un control de situaciones de pick and roll tan cohesionado que todo parece formar parte del mismo dibujo. Thibodeau es insistente en este tema: “la defensa requiere de cinco jugadores atados juntos”. Eso es virtud del cuerpo técnico, claro está, pero lo que pretendemos señalar aquí es que los Bulls tienen cinco internos -y por momentos alguno más se suma a este pentágono de gigantes- en condiciones de defender con maestría e intensidad. El pick and roll antes gestaba una zona liberada para Chicago, pero desde la llegada de Thibodeau, el control es preciso: el interno salta más rápido sobre el balón y la clave está en la atención de todos los jugadores para rotar defensivamente a velocidad. Cuando la pintura se cierra, ni siquiera Houdini puede encontrar la llave para abrirla. Repetimos lo que dijimos más arriba: los Bulls tienen la mejor tasa de reboteo de la NBA (53.3). En definitiva, Chicago hace que el básquetbol parezca más fácil.

Keith Bogans sin la pelota. Es curioso que nombremos a cinco jugadores arriba y sólo uno en el perímetro, pero lo que queremos decir aquí no es que es el único capaz de defender, sino que es el especialista defensivo pequeño -todos los equipos protagonistas tienen uno- y que ha comprendido el mensaje del entrenador a la perfección. En este apartado, también hay que sumar a Korver, quien siempre ha sido considerado un defensor lento pero que se aplica bien a las órdenes de Thibodeau, Brewer ha encontrado el camino, Rose por definición y también Deng, quien aporta lo suyo como hombre equilibrio. Aún queda ver qué tanto le puede dar en este apartado Butler, pero se estima que debería sumar en el juego sin pelota.

ALGUNOS DATOS PARA CONSIDERAR

  • Los Bulls ganaron once partidos seguidos en casa e igualaron su racha más larga desde la temporada 1974-75.
  • Los Bulls llevan seis triunfos en fila.
  • Chicago se fue 18-32 desde el área triple en el último partido ante el Jazz, logrando un nuevo récord de triples anotados para la franquicia (18).
  • Están a 28-4, siendo el segundo mejor récord en casa en toda la NBA. Sólo los superan los Spurs.
  • Una de las razones del éxito de los Bulls es la performance en el último cuarto. Chicago tiene el mejor margen de anotación de la NBA en el período final (+149 en +/-).En los últimos 37 partidos, sólo cinco veces un rival pasó la barrera de 100 puntos ante los Bulls, y cuando eso sucedió, Chicago perdió en cuatro oportunidades: Raptors el 23/2 (100-118), Blazers el 7/2 (103-109), Warriors el 5/2 (90-101) y Sixers el 7/1 (99-105).
  • Fuente|ESPNdeportes.com

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