Opiniones

La recesión económica mundial exige más producción y cambios en el consumo interno

Por Claudio Márquez

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Hacia donde parece moverse las olas de la economía mundial, todo indica que la República Dominicana va requerir de un cambio en sus hábitos de gastos y vida espléndida y de opulencia.

Claudio Márquez.

Si bien es cierto que el país ha sabido “torear” hasta el momento los efectos negativos de la crisis económica internacional, no es menos cierto que frente a las variaciones de precios verificadas en el mercado petrolero y los llamados commodity, el país tendrá que emplearse a fondo para poder readaptar su economía a los cambios globales.

El desafío principal es mantener el ritmo de crecimiento económico exhibido por la nación en los últimos años, superior al siete por ciento, así como establecer las vías de consolidación – en términos de precios y producción – de su mercado interno.

En la reciente reunión sostenida por el presidente de la República, doctor Leonel Fernández, con su equipo económico se abordaron temas interesantes, a la luz de la persistencia y profundización de la crisis mundial durante el 2011.

Junto a la proyección de que la economía dominicana habrá de experimentar un crecimiento en el presente año superior al seis (6 %), el presidente Fernández impartió instrucciones a fin de contrarrestar cualquier amenaza proveniente de las alzas registradas en los mercados de productos de alto consumo mundial, como el maíz, la soya, el trigo, entre otros y, de manera esencial,  en los precios de los carburantes.

Las instrucciones del presidente de la República a los ministerios de agricultura e industria y comercio, con el objeto de asegurar la capacidad alimentaria de la población, así como de facilitar a la población poder disponer de precios asequibles en los productos de consumo, dejan expresado cuáles son los niveles de controles y reformulación demandados por la economía dominicana de cara a la crisis global de la economía.

De ahí que me extraña sobre manera el hecho de que la oposición política divulgue constantemente el criterio de que el Gobierno del presidente Fernández no está interesando en afrontar los problemas que amenazan con caerles encima al país.

Mientras esa oposición habla de falta de planificación y de ejecución de planes desde la esfera oficial para contener los efectos negativos de la recesión económica internacional, se advierte en el último discurso pronunciado por el presidente Fernández ante la Asamblea Nacional, quedó evidenciado el interés del mandatario en el comportamiento futuro de la economía nacional.

Además de reconocer que son muchos los desafíos a los que se expone la economía dominicana en el 2011,  el presidente Fernández evoca la necesidad de reducir los niveles de pobreza y evitar que los efectos locales de la recesión económica internacional recaigan exclusivamente sobre los más desamparados.

Esta combinación de políticas públicas  por el sano comportamiento de la economía en el presente año, y el “blindaje” de la canasta familiar, formó parte del más reciente discurso del presidente en ocasión del 167 aniversario de la Independencia Nacional. El hecho es que contamos con una oposición política centrada fundamentada en los aspectos irracionales,  en su incapaz de formular propuestas y, sobre todo, en condiciones de sumarse a los esfuerzos desplegados por el Estado en la presente coyuntura de crisis.

Este modelo de ejercicio político hace tiempo que fracasó en el país; lo que se advierte en las pobres respuestas alcanzadas por la vocería tradicional perredeísta. Una vocería que no atina a considerar la magnitud ni características de la crisis global, pero que  prefiere vivir “dando tumbos” en sus propósitos de asaltar el poder. Y, para nosotros y una gran parte del pueblo dominicano, esta meta perredeísta constituye realmente un peligro.

Ir al Estado sin conocer ni percibir la hondura de la crisis económica mundial, como tampoco comprender  cómo se expresa la misma en nuestros países, es una aventura para el pueblo dominicano. Volviendo a las implicaciones económicas y financieras provocadas en la economía local por los abruptos aumentos en los precios del petróleo y la profundización de la crisis, a partir del año 2008, el presidente Fernández ha explicado que “las alzas desmedidas en los precios del petróleo y de los alimentos tuvieron un impacto devastador, siendo la causa principal del déficit fiscal experimentado de 54 mil millones de pesos, equivalente al 3.4 % del Producto Interno Bruto”, (PIB) de la nación.

El mandatario dominicano subraya que además de los efectos negativos causados por las alzas del petróleo en la economía dominicana (en los últimos doce meses), deben considerarse los subsidios otorgados por las autoridades estatales en la línea de impedir alzas en los precios de productos de consumo masivo tales como: del pan, los huevos, la leche, el arroz, las habichuelas y las cebollas; los cuales alcanzaron los 2 mil 746 millones, más los concedidos a las zonas francas, por un monto de 2 mil 145 millones.

El criterio expuesto por el presidente de la República, en el sentido de que el Gobierno no está obligado a conceder ese nivel de subsidios, pudiera constituir otros de los alegatos de la oposición política, pero advierte el jefe del Estado que de no haber sido de esa forma las consecuencias hubieran sido más que catastrófica.

En consecuencia no vemos razones para una oposición política sórdida, inhabilitada para comprender los fenómenos de la crisis económica global y, mucho menos, la forma en que la misma es enfrentada en los actuales momentos.

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