Opiniones

Los corre-caminos no solo ceden imágenes; también hay comentaristas en televisión

El Jacaguero

SANTIAGO, República Dominicana.- Los corre-caminos en Santiago no solamente son aquellos que andan con una cámara casera en sus hombros, sino también aquellos que han sido llevados por amigos periodistas a los medios de comunicación, principalmente en la televisión los cuales son convertidos en comunicadores y el peor de los casos en periodistas.

Camarógrafo Ramón Hilario (Correcaminos) es sacado del salón del Gran Almirante luego de una interrución al presidente Fernández.

Como se critica a los que insertaron en los medios al camarógrafo José Ramón Hilario, el corre-camino, sería injusto dejar de criticar también a los periodistas que han permitido que personeros con reputación o no hayan ingresados a los medios.
En Santiago se han convertido en periodistas o comunicadores abogados, camarógrafos y borrachones que, amparado por amigos de los medios que en el pasado dirigieron los gremios periodísticos, hoy hacen alarde de que son profesionales de la comunicación.
Aquí, en los principales canales de televisión y la radio, son vistos como normales personas que nada tienen que ver con la comunicación, pero son muy amigos de los dueños de las empresas o de los productores de programas y de inmediato son enganchados como periodistas o los famosos y cualquierizado termino de comentarista de opinión.
Esos comentaristas usted lo puede ver en la mañana, en la tarde y en la noche, los cuales muchos de ellos reciben noticias pagadas de esos camarógrafos corre-caminos que hoy critican por sus actuaciones.
Esos camarógrafos no dejan de ser simple camarógrafos, pero esos que dicen llamarse ser comentarista si afectan la imagen del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), a los cuales el gremio debería llamarle la atención, en vez de ponerse de gracioso pidiéndole excusa a un presidente que ordena el cierre de canales de televisión y emisoras por críticas a su gobierno.
No es menos cierto que interrumpir a un mandatario en un acto podría calificarse de un irrespeto, pero no puede criticarse a quien lo interrumpa solo cuando su comentario no le agrada al jefe de Estado.
En Jarabacoa, al Presidente de la República, al final de una actividad, cuando realizaba el corte de la cinta, una señora le vociferó “presidente cuatro años más”, y nada ourrió, y en Santiago, el pobre camarógrafo, de mala reputación, le exigió al mandatario con sus derechos, más inversión para Santiago, pero el corre-caminos, según las investigaciones,  salió fichado en la Policía.

Fuente/Caribbean Digital

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