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Los errores que se cometen en el sexo oral: no hagas esto

A la mayoría les gusta el sexo oral. Sobre todo ser la parte pasiva de la situación. El problema es que muchas veces el sujeto activo no controla y su trabajo acaba siendo un desastre. No es por minar morales, pero los que peor lo hacen suelen ser ellos (a ellas). Quizá porque la vagina sea más complicada, por falta de práctica o quién sabe.

Ojo, no lo decimos nosotros. Las quejas han venido de un grupo de mujeres que han charlado del tema con los expertos en sexualidad de la revista ‘Marie Claire‘. Las féminas se han venido arriba y han confesado todo aquello que los tíos hacen mal en materia de sexo oral y que nunca se han atrevido a decirles a la cara. Quizá tú, lector masculino, aprendas algo y así puedas bordar tu próximo cunnilingus.

1. “No asumas que mis preferencias son las tuyas”

Puedes hacer sexo oral a una mujer a través de diferentes posturas. Normalmente, y por regla general, ellas prefieren estar tumbadas. Es más cómodo y más erótico. Aunque el hecho de estar encima de ti sea muy excitante, este acto consiste en recibir placer, no de ‘exigirlo’, y estar en la parte superior es un tanto dominante. No obstante, todo es probar. Lo habitual, si los dos estáis muy animados, es que ella acabe arriba y que le guste.

Todo ello es lo que han dicho las chicas entrevistadas por el magacín. Rachel, de 25 años, ha sido la portavoz: “Solo me gusta el sexo oral cuando estoy acostada. Si estoy de pie o sobre él, siempre me siento un poco incómoda y no puedo relajarme del todo. Lamentablemente, a mi novio le gusta más de las otras formas, así que me tengo que amoldar muchas veces, a pesar de que no me pone tanto”.

2. “No vayas directamente a por ello”

Los hombres soléis ser muy directos, sobre todo los más jóvenes. Y no nos referimos únicamente al coito. Por mucho que ella te esté pidiendo a gritos, debes saber esperar un poco. Tocarlo antes, daros unos besitos, unas caricias, pararte un rato en sus pechos… Vamos, en resumen, que no vayas al grano de inmediato. No mola. Lo dice Caroline, de 32 años.

Ella llega al orgasmo y tú sigues ahí dale que te pego. Que sí, que está muy bien que estés motivado y tal, pero ya está. Has cumplido tu misión. Para

“No me gusta cuando los hombres van directamente ahí, en cuestión de segundos de comenzar a besarnos, como si me estuvieran haciendo una especie de superfavor erótico. Al menos yo, necesito un poco más de preliminares. De lo contrario, de pronto me encuentro una cabeza entre mis piernas y me asusta un poco”.

3. “Tienes que saber cuándo parar”

Este es otro de los errores más comunes. Ella llega al orgasmo y tú sigues ahí dale que te pego. Que sí, que está muy bien que estés motivado y tal, pero ya está. Has cumplido tu misión. Hay que pasar a otra cosa. La cuestión es que no sigas haciendo lo mismo si ella ha llegado, porque resulta muy incómodo. Ojo, eso no significa que te quites de repente como si te hubieras asustado.

Amy, de 37 años, es la encargada de trasladar esta queja al sector masculino. “Cuando he llegado, he llegado. Y ya está. Odio cuando los hombres quieren seguir después de que haya llegado al orgasmo. No quiero fingir que me sigue gustando o que no he llegado cuando en realidad ya estoy pensando en la ropa del día siguiente. Me encantaría decir: ‘Oye, ¿sabes qué? Que ya está. ¿Podemos hacer un descansito? Gracias”.

4. “Baja tus expectativas”

Que sí, que el porno está muy bien. Que las chicas gimen mucho y dicen cosas guarrísimas, pero cariño, es que les pagan. La mujer que tienes en la cama lo está haciendo gratis, así que no esperes una actuación de Oscar. Oye, que le gusta y tal, y no lo haces del todo mal, pero vaya, no va a ser como la rubia tetuda de chicas-calientes-punto-com. Tampoco llegará al climax en dos minutos como la de la película. Baja tus expectativas, colega.

“Me resulta muy molesto que la mayoría de hombres con los que salgo tengan las expectativas tan altas. Piensan que por hacer eso, y por cómo lo hacen, van a apretar un botón y me voy a correr. ¿El porno está creando una nueva generación de hombres? Tranquilízate un poco, por favor”, asegura Louise (31 años).

5. “No me presiones”

Todos sabemos el orden de las relaciones sexuales: besos, tocamientos, sexo oral y coito. Con ligeras modificaciones, el asunto va así. Y las mujeres, por norma general, son conscientes de que a los hombres les encanta el sexo oral. Sobre todo recibirlo. Así que tú, amigo confidente, no te esfuerces en recordárselo. Si no surge es porque no quiere, y si lo hace solo un minuto, es porque no le apetece seguir. Y por más que presiones, la cosa no va a cambiar. Incluso puede ir a peor y ella puede enfadarse, dejándote sin eso y sin lo demás.

Puedes hacer sexo oral a una mujer a través de diferentes posturas. Pregúntale cuál es su favorita, ya que si ella no está cómoda os puede dar Año Nuevo

Sam, de 39 años, lo explica muy claro: “No soy reacia a hacer mamadas. Las hago y las seguiré haciendo, pero porque me gusta y quiero, no porque me lo digan”.

6. “No me digas cosas guarras”

Volvemos a lo del porno y nos metemos en el espinoso tema de la confianza y el momento adecuado. No puedes emplear términos soeces con una chica la primera noche. NO. Se va a asustar. A la profesional rubia de chicas-cachondas le ‘encantan’ esas cosas extremas. Pero a Maite, a la que acabas de conocer, no. O sí, pero no que se lo diga un casi desconocido. Si te pone mucho decir esas cosas –y a muchas mujeres les excita sobremanera el rollo sumisión– espérate a tener (más) confianza. O no querrá repetir nunca jamás.

La pobre Sarah, de 28 años, se ha cruzado con alguno de estos piezas: “A ver, en teoría me gusta hablar sucio, pero la realidad es muy diferente. Cuando un hombre te llama así en realidad no es tan gracioso”.

elconfidencial.com

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