Opiniones

UN CONSEJO

El Jacaguero

Por JUAN T H

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Hipólito Mejía es el candidato presidencial del PRD. Nada, ni nadie, podrá revertir esa realidad. Si Miguel Vargas insiste en negarle  el triunfo se quedará  como Perico en la estaca. Solo, ladrándole a la luna.

Las encuestas dicen que Miguel ya no cuenta con el 46% que sacó en las elecciones, que ha bajado estrepitosamente a un 10%, que ya no tiene mayoría en la Comisión Política ni en el Comité Ejecutivo Nacional. Y ni hablar en las provincias, municipios y frentes de masas. Se ha desplomado.

Hipólito es hoy mayoría en el PRD. ¡Como debe ser después de ganar la Convención limpiamente!

Diputados, alcaldes, regidores, miembros de la Comisión Política y del Comité Ejecutivo Nacional y de los frentes de masas, han expresado su respaldo al candidato presidencial electo.

Mientras más días pasen, mayor será la unidad alrededor del candidato. Y mayor será el abandono de Miguel. El sentido común, o el más común de los sentidos, lo dice.

Dividir al PRD no es una opción para Miguel.

Irse del PRD para formar tienda a parte sería un suicidio. Los que dejaron el PRD fracasaron. La historia lo dice.

Miguel Vargas, si quiere tener fututo político tiene que reconocer la victoria de Hipólito y sumarse a la tarea de llevarlo a la presidencia de la República como lo hizo en el 2000, con lo cual garantiza una cuota de poder.

Si persiste en negar la victoria de Hipólito, perderá influencia y posibilidad de negociación. No es lo mismo negociar con un 46% que con un 8% o menos.

Hipólito ha demostrado ser un hombre magnánimo, que no anida rencores contra nadie, ni siquiera contra sus más encarnizados enemigos, lo cual, desde mi punto de vista, más que una fortaleza es una debilidad. Pero es verdad, Hipólito ni odia, ni guarda rencor. ¡Lamentablemente!

Si yo fuera Miguel -que pena que no lo soy- así como reconoció el triunfo de Leonel cuando apenas se habían  conocido dos boletines en las elecciones del 2008, hace tiempo que habría reconocido la victoria de Hipólito.

Si yo fuera Miguel habría ido con su esposa miguelina  a la casa de Hipólito, en el sector La Julia,   para darle un abrazo junto a doña Rosa, Ramón Hipólito, su concuñado, Carolina, Felipe y Lisa, garantizando así la unidad del PRD y de la familia Mejía-Vargas.

Si yo fuera Miguel –que pena que no lo soy- habría convocado a mis asesores y colaboradores para un análisis crítico de las razones de la derrota. Posteriormente me despojaría de los culpables de la derrota.

Las victorias suelen tener muchos padres. Y hasta madres. Pero las derrotas suelen ser huérfanas de padres y de madres. Ahora muchos son los artífices de la victoria de Hipólito, pero nadie quiere cargar con la derrota de Miguel.

Miguel perdió a pesar de contar con la dirección del partido, con cientos de millones de pesos, y con una estructura para militar que intentó imponer la ley de la fuerza  en muchos centros de votación.  De no haber sido por todas las travesuras que se hicieron en todo el país,  comprando cédulas,  secuestrando urnas, amenazando y extorsionando a la gente, Hipólito habría ganado con más del 70% de los votos.

Una cosa es clara: si Miguel quiere tener futuro político, si quiere continuar con sus aspiraciones,  debe reconocer el triunfo de Hipólito y trabajar para que sea presidente de la República.  De lo contrario estará cavando su tumba política.

 

 

 

 

¿Que opinas sobre esto?

Más Populares

To Top