Opiniones

“Una victoria moral para la JCE”

JUAN TH

En las elecciones pasadas de algún modo perdimos todos, más allá de los resultados que le otorgaron una abrumadora mayoría al Partido de la Liberación Dominicana, de lo cual no creo deba sentirse orgulloso porque fue el resultado de la parcialidad de los árbitros de la JCE, del uso desmedido de los recursos del Estado y de las diferentes formas de hacer fraudes, en lo cual esa organización, que ya es un cartel, tiene un máster.

Perdió la democracia que se resquebrajó aún más; perdió el sistema de partidos, que igual se disminuyó (solo el 17 % de los jóvenes se interesan medianamente por la política), perdió la sociedad, cada vez más enferma, perdió la Junta Central Electoral (JCE) y el Tribunal Superior Electoral (TSE). En pocas palabras, perdió la sociedad y con ella la débil democracia que tenemos.

Antes de terminar el año, visité el despacho del nuevo presidente de la JCE, doctor Julio César Castaño Guzmán, con quién conversé larga y animadamente sobre la gran responsabilidad que tiene, no solo él, sino los demás integrantes del pleno, a saber, Henry Mejía, con quién también hablé después de muchos años, Carmencita Imbert Brugal, Rosario Graciano y Roberto Saladín. Este jueves volví en compañía del expresidente Hipólito Mejía que en un gesto de buena voluntad quiso expresarle de viva voz su respaldo a las iniciativas de aprobación de la ley de partidos políticos y garantías electorales que reposan en el Congreso hace más de 14 años.

El carácter institucional de la JCE, que es un órgano colegiado, ha sido reestablecido por Julio César Castaños. El pleno vuelve a tomar categoría desterrando el personalismo y el afán de protagonismo para favorecer sectores políticos determinados.

“La Junta Central Electoral necesita una victoria moral. Oye bien esa palabra: Una victoria Moral que le devuelva la confianza al sistema”, me dijo Castaños Guzmán.

Sus palabras se quedaron en mis oídos dando vueltas. Y es por eso que escribo estas líneas. Confío en que así sea, que la “nueva Junta” logre una contundente “victoria moral” que culmine dentro de cuatro años con la satisfacción del deber cumplido, que no sea un fiasco más, que no defraude la confianza que los partidos políticos y la sociedad civil, han depositado en ella.

Castaños Guzmán cree que las organizaciones políticas se pondrán de acuerdo para aprobar una buena ley de partidos y otra modernizando jurídicamente la propia JCE, porque de lo contrario tendrá que acogerse al mandato de la Constitución que en su artículo 211 dice que “las elecciones serán organizadas, dirigidas y supervisadas por la JCE y las juntas electorales bajo su dependencia, las cuales tienen la responsabilidad de garantizar la libertad, transparencia, equidad y objetividad de las elecciones”.

Los integrantes del pleno de “la nueva JCE” deben saber que las cosas no son como comienzan (comenzaron bien) sino como terminan. Espero, como toda la ciudadanía, que terminen bien, haciendo desaparecer el fantasma maldito del fraude. Es una labor ardua, pero necesaria. No será fácil, pero cuando asumieron el reto lo sabían. Lo menos que pueden hacer los partidos y la sociedad, es darle un voto de confianza y empujar para que se produzca “la victoria moral que necesita la JCE” para restaurar la fe del pueblo dominicano.

Comenzará ahora la lucha por la escogencia de nuevos jueces para el TSE que deben ser hombres y mujeres independientes, verdaderos árbitros, no lacayos ni peleles al servicio de un sector político determinado, como lo es hoy. La “victoria moral” de “la nueva JCE” no tendrá sentido si en el TSE se produce una “derrota moral”. De nada valdrá una “nueva JCE” si el TSE sigue siendo viejo. Ambos organismos tienen que formar un círculo de acero moral que ningún partido o líder pueda penetrar para que de ese modo “la victoria moral” a la que aspira Julio César Castaños Guzmán, sea de todos.

En ese sentido, tanto la oposición, como las organizaciones de la sociedad civil, deben exigir que el Consejo Nacional de la Magistratura que preside Danilo Medina, busque nuevos jueces con un perfil de capacidad, independencia y honestidad, porque en ellos recaerá una inmensa responsabilidad para fortalecer el sistema de partidos, los procesos electorales y la democracia.

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