Alicia en el país de la corrupción

0
1114

JUAN T H

La magistrada Mirian Germán Brito, entonces presidenta de la sala penal de la Suprema Corte de Justicia, pagó un precio muy alto por afirmar que el expediente de Odebrecht presentado por el Ministerio Público contra 7 imputados no estaba completo, que no tenía las pruebas necesarias para un juicio condenatorio porque estaba basado en conjeturas y especulaciones. De igual modo aseguró que el juez que llevaba el caso no era imparcial. Contra ella se orquestó una campaña injuriosa y difamatoria bestial en los medios de comunicación y en las redes sociales para desacreditar su buen nombre ganado durante más de 40 años en la judicatura con un nivel de desempeño extraordinario. Ante la indiferencia de muchos, la magistrada Germán fue sacaba del sistema, para “que no joda más”. (Ella era un clavito en el  zapato)

Después de esa campaña implacable, desconsiderada, abusiva y diabólica contra una mujer icono del sistema judicial, nada me extraña. Enviar a 6 de los 7 implicados a juicio de fondo, no debe sorprender a ningún ciudadano. Todos sabemos que no existe interés alguno en hacer justicia, en descubrir y encausar judicialmente a todos –“dijeron a todas como grito la Madre Superiora en el cuento- no  excluyendo a los verdaderos responsables de haber recibido más de 92 millones de dólares en sobornos de Odebrecht para obtener obras que posteriormente eran sobrevaluadas aumentando así sus  beneficios.

El ingeniero Víctor Díaz Rúa, ex ministro de Obras Públicas y ex secretario de finanzas del partido de gobierno, dijo, tras ser enviado a juicio de fondo, que en el expediente “falta to’ el mundo”, algo que “to’ el mundo sabe”.

Todos sabemos –porque no somos tontos como ellos creen- que faltan muchos senadores, diputados, funcionarios del más alto nivel incluyendo al presidente de la República, Danilo Medina, y su entorno más cercano.

Nadie en su sano juicio puede creer que un senador, solo uno, aceptó soborno. (Sus colegas lo habrían matado por haberlos engañado) No. no es cierto que Reinaldo Pared Pérez, -Pechito- arrogante y petulante,  jefe del congreso y jefe del partido, salió del lodazal sin enlodarse. ¡Eso no lo creeré nunca! Los tigueres de la cámara de diputados, que parecen mendigos pidiendo, se quedaron fuera del banquete de los sobornos. ¡No!

Las revelaciones hecha por Alicia Ortega en su Informe demuestra la estructura gansteril empresarial que rodeó la construcción de las plantas en Bani. Una mafia internacional que por razones de “seguridad”, según dijeron, instalaron sus oficinas en nuestro país para poder actuar con absoluta libertad.  Pregunto ingenuamente: ¿Quién dio la orden o el permiso? ¿Joao Santana desde sus oficinas en el Palacio Nacional o la persona que lo contrató? ¿Quién garantizaba esa “seguridad”? ¿Para qué y por qué? (Sabemos la respuestas)

Todo cuando develó Alicia Ortega en su programa de televisión tiene que ser aclarado no importa lo que haya dicho la empresa, ni lo que diga la Procuraduría. Los 39 millones de dólares, supongo que adicionales a los 92 millones, es demasiado dinero. Tanto que no sabemos cuántos millones costará –porque aún no termina- la Puta/Catalina. Y ya hablan de venderla al sector privado, presumo que a precio vil.

Lo que vimos en televisión y leído en los periódicos en torno a  Odebrecht y los sobornos, ha debido conmocionarnos. Los nombres encubiertos con apodos, claves secretas, etc. parecen sacados de una película de mafiosos. Tenemos la certeza, eso sí, de que no son todos los que están, ni están todos los que son, que habrá que hacer otra investigación, pero esta vez seria y responsable, no un sainete para entretener y mantener el morbo, que nos aclare las dudas. Ya se habla en las redes -¡solo en las redes!- de nombres, montos inverosímiles de 17, 20, 4 y 3 millones de dólares que habrían recibido determinados funcionarios y asesores.

Todo debe ser aclarado porque las especulaciones seguirán en aumento. El Ministerio Público no puede ignorar El Informe de Alicia Ortega porque esos documentos no le llegaron por casualidad. El organismo de investigación internacional que los “filtró” lo hizo con un propósito, aunque, para ser honesto, no creo que en la presente administración se haga justicia. Me temo tendremos que esperar un cambio de gobierno y de partido en las próximas elecciones. ¡Si es que hay elecciones! Solo así sabremos toda la verdad.