Comportamiento y volatilidad del mercado petrolero mundial

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El Jacaguero

Por Claudio Márquez

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Los analistas que siguen de cerca el derrotero del mercado petrolero mundial saben perfectamente hacia dónde se enrumba la política de precios del producto.

A mediados del 2009 los clúster comercializadores de petróleo preveían que sus costo se incrementarían de manera sustancial, entre otros factores, por las sugerencias planteadas en el seno de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) sobre cuyos designios la generación del carburante debía someterse a nuevos controles, de forma tal que una sobreproducción no alterase las proyecciones de costos del producto, pero sobre todo que los márgenes de ganancias establecidos no se convirtieran en una quimera para las naciones responsables de su abastecimiento mundial.

Casi para esa misma fecha, el presidente norteamericano Barack Obama propiciaba una reunión con el entonces presidente brasileño Ignacio Lula da Silva, siendo el interés fundamental de ese encuentro  aplicar una política que permitiera, sobre todo a los grandes consumidores del crudo y reorientar su política  en materia petrolífera hacia América Latina. Obama conocía perfectamente de las implicaciones llamadas a desprenderse de los conflictos militares y políticos en el Oriente Medio y, como tal, su idea inmediata se sustentaba en la promoción de una estrategia regional que permitiese cuidar la espalda de su país en el aspecto referente a la comercialización de petróleo.

Las inquietudes de Obama se daban casi al mismo tiempo en que organismos como la Agencia Internacional de Energía (AIE), creada en el año de 1974, aún en plena Guerra Fría, planteaba al mundo la posibilidad de una gran escasez del producto.

Una escasez que comenzaría a agudizarse a partir de los años 2012 y 2013 y que, según sus propias conclusiones, estaba llamada a desembocar en una crisis económica peor a la actual. Son muchas las conclusiones a las que podríamos llegar en torno al análisis de esta situación, evidentemente agravada por los recientes conflictos sociales y políticos del Oriente Medio.

En el 2009, las autoridades estadounidenses comenzaron hablar de una reorientación estratégica del mercado petrolero; estrategia dentro de la cual cometieron el error de minimizar al papel del presidente venezolano, Hugo Rafael Chávez Frías, quien a partir de las posiciones externadas por Estados Unidos comenzó a movilizar y a establecer acuerdos de cooperación y negocios con diversas naciones del Continente, en los que entraba precisamente el caso de Brasil.

De modo que Chávez Frías también dirigió sus miradas hacia el Brasil, pero para dejar en claro a las autoridades brasileñas, así como a su presidente Ignacio Lula Da Silva,  en torno a las consecuencias que se derivarían de un vínculo de negocios petroleros entre Estados Unidos y Brasil. Siendo en ese instante Venezuela el principal proveedor de petróleo a Estados Unidos, la nueva estrategia prolífera del presidente Obama y sus asesores se centró innegablemente en la búsqueda de una confrontación entre Venezuela y Brasil, las dos principales naciones productoras de petróleo en América Latina.

Para entonces escribí dos importantes artículos sobre la nueva estrategia de Estados Unidos en América Latina y la volatilidad en los precios del petróleo. Todo nos indicaba que los funcionarios de la Casa Blanca buscarían la forma de compensar su influjo en la zona del Oriente Medio; por lo que influyentes medios de comunicación de Estados Unidos comenzaron a crear un ambiente internacional desfavorable hacia las relaciones de amistad entre Brasil y Venezuela. Fue lo que provocó que el  ex presidente de la Petrolera estatal venezolana PDVS, la que más tarde formalizaría una alianza con las autoridades dominicanas para el manejo de la Refinería Dominicana de Petróleo, descartara que “en el futuro inmediato pudiera producirse o verificarse una fricción entre esas naciones hermanas”, fueron suficientemente precisas las consideraciones del ex funcionario de PDVSA, Guaicapuro Lameda, quien además llegó a expresar de manera pública que, en ese momento, la política petrolera del Brasil  y  Venezuela caminaban los senderos de la independencia energética plena.

Todas estas variaciones discursivas alrededor de la problemática petrolera Latinoamericana y estadounidense, se veía agravada por los pronósticos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), la que en uno de informes sobre el comportamiento del mercado petrolero global precisaba lo siguiente: “Dentro de cuatro años el mundo puede sufrir una escasez de petróleo y un consecuente aumento del crudo como nunca antes visto. Todo parece indicar que vamos rumbo  a una crisis peor  a la que sacude actualmente al mundo”.

Son las predicciones que sirven como punto de partida en el enfoque y reconsideración del comportamiento del mercado petrolero mundial. En las últimas semanas, el Ministerio de Industria y Comercio del país, dirigido por Ramón – Monchy – Fadul  ha anunciado de forma consecutiva dos alzas en los precios de los combustibles, esto es, en los precios de las gasolinas, el gas oíl, el gas propano entre otros. Pero, a los ojos de los menos entendidos en la materia, y es lo que venden algunos dirigentes de la oposición a la población, las alzas introducidas en el mercado local de combustibles, no tienen nada que ver con el fenómeno global explicado en la escasez y volatilidad de los precios del petróleo.

Mientras al cerrar la presente semana el coste de barril petrolero venezolano se situaba en los 82. 53 dólares, el de West Texas (Brent) comenzaba a sobre pasar los 100 dólares. En tales circunstancias lo que conviene políticamente no es propiciar conductas de desaliento  y frustración entre los ciudadanos;  primero porque no es una causa única del país y, segundo, porque la gravedad que asume el comportamiento de este mercado habrá de exigir de un tipo diferente de enfoque y tratamiento político y económico.

Estamos frente a coyunturas económicas y sociales realmente difíciles, como lo expresara recientemente el líder de la revolución cubana, doctor Fidel Castro Ruz, en el marco de un conversatorio sostenido con intelectuales que acudieron a presenciar el desarrollo de la Feria del Libro Cubano.

Lo deseable es que las autoridades dominicanas pasen a comprender la magnitud del problema que luce venir encima de la sociedad como consecuencia de la carestía del petróleo, uno de los principales referentes de la economía y, por tanto, de los costes de los artículos de uso y consumo.

Si el 2013 se advierte como la fecha límite de un nuevo sacudión de precios en el mercado petrolero, como lo dice la AIE lo que procede es ir tomando desde ahora las previsiones de lugar, Previsiones que tengan un carácter integral y que, por tanto, podamos considerar cuáles son los renglones y sectores con mayor capacidad para sortear el asunto.