Danilistas creen Leonel “no pelea”

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Nelson Encarnación 

VISIÓN GLOBAL

Nelson Encarnación

En el sector que lidera el presidente Danilo Medina en el Partido de la Liberación Dominicana hay quienes están seguros, casi al ciento por ciento, de que el doctor Leonel Fernández no pelea y que en los momentos cruciales cede con tal de no confrontar.

No estoy consciente de si el propio Danilo sustenta ese criterio, pero hace varios años, durante una conversación en su oficina política de la avenida Sarasota, el hoy jefe del Estado me tocó el tema de una forma tal que me puso a pensar.

En la ocasión me dijo que “la gente” está convencida de que a Leonel no le gusta la confrontación y que cuando se le acorrala, cede.

No cito sus palabras textualmente pero sí el contexto. Cuando me lo dijo percibí que—como se dice en Siquiatría o Sicología, no estoy seguro—se estaba proyectando, es decir, que estaba poniendo en boca de “la gente” lo que en realidad era una convicción suya. Era como un mirarse en el espejo.

De ahí que en los últimos siete años sobre el expresidente Fernández se hayan venido las más fuertes pruebas de resistencia, en una de las cuales—el enfrentamiento que condujo al desenlace de 2015—fue sometido la templanza del acero, de la cual no salió airoso, pues la coyuntura le hizo desistir.

¿Lo hizo porque en realidad “no pelea” o porque les circunstancias le era casi totalmente adversas, con un asedio mediático y político de grueso calibre, con unos granaderos comunicacionales bien artillados, mejor suplidos y en condiciones de demostrar, también, que aquello era veraz?

Pienso que en semejante coyuntura hasta un aguerrido general hubiera sido capaz de ceder terrero sin aventurarse a “cruzar el rubicón”, sobre todo frente a un adversario como Danilo que en aquel momento las tenía todas de su lado.

La cobardía real o supuesta de Leonel, por consiguiente, no puede estar vinculada ni a ese episodio ni mucho menos a su decisión de apartarse de los “ingenieros constitucionalistas” de 2011, aunque vale recordar también que en aquella ocasión se le sometió, muy sigilosamente, a la prueba de resistencia.

Sin embargo, y situándonos en la coyuntura actual, no parecen estar dadas las condiciones para que Leonel pueda ser doblegado mediante un hostigamiento basado en la premisa de que no es peleador y que en consecuencia va a dejar el espacio libre para evitar la confrontación.

Uno puede estar equivocado, pero lo que se percibe en el laborantismo del doctor Fernández es que en esta ocasión está en el campo de batalla dispuesto a vencer o morir, y que el “no hay marcha atrás” sobrepasa un mero eslogan de campaña.

Nelsonencar10@gmail.com

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