Del fanatismo a la barbarie

Rafael Baldayac

“No hay más que un paso del fanatismo a la barbarie”, cuanto más religioso es un país, más crímenes…”, Denis Diderot, filósofo y escritor francés

Rafael Baldayac

En toda cultura hay costumbres y tradiciones nocivas que se transmiten por generaciones. La Mutilación Genital Femenina (MGF) es uno de los rituales más crueles e inhumanos que existen en el mundo.

Las tradiciones nocivas adoptan formas distintas, pero todas tienen su origen en las relaciones sociales y económicas de desigualdad entre los hombres y las mujeres a lo largo de la historia.

Precisamente hoy jueves 6 de febrero es Día Internacional de Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina, según una resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Es definida como la escisión o circuncisión femenina. También se le llama ablación o eliminación de tejido de cualquier parte de los genitales femeninos por razones culturales, religiosas o cualquiera otra no médica.

La ablación o extirpación del clítoris, medicamente clitoridectomía, es una atrocidad. Esta barbarie que todavía vemos en este siglo 21, es practicada aproximadamente en 30 países de África y Asia. Las niñas son sometidas a la remoción o corte de sus órganos sexuales como una tradición cultural para pasar de la infancia a la adultez.

Afirman líderes musulmanes que la ablación femenina era una “Sunnah”, un término utilizado para referirse a las prácticas recomendadas por Mohammed, el profeta del Islam. Ellos la ven como símbolo de status, y algunos profesionales dicen que esta controla la sexualidad y promueve la castidad.

Sus efectos generalmente incluyen infección, dolor crónico e infertilidad. La ONU prohibió la práctica hace diez año y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 150 millones de niñas y mujeres son víctimas de esta bestialidad.

Todas ellas han soportado, contra su voluntad, que les quitaran la ropa interior, las obligaran a abrir las piernas y les cortaran brutalmente las partes exteriores de los genitales con piedras afiladas, cuchillos, tijeras, hojas de afeitar u otros crueles instrumentos. Raramente con anestesia.

La mayor parte de las víctimas de esa horrenda práctica (con serias expresiones machistas y discriminatorias) sufren atroces dolores y hemorragias y en caso de embarazo tienen complicaciones que a menudo les provocan la muerte. También es frecuente que contraigan VIH/sida o hepatitis a causa de la utilización de instrumentos sin esterilizar.

Posibles complicaciones inmediatas de la MGF incluyen hemorragia, shock e infección. En el largo plazo, un procedimiento de la MGF puede dar lugar a trastornos del tracto urinario (como incontinencia), infertilidad, disfunción sexual, alteraciones menstruales y de un parto doloroso y prolongado durante el parto debido a la acumulación de tejido cicatricial.

Cada 6 minutos, una niña es mutilada genitalmente. Las sobrevivientes sufren de estrés postraumático, depresión u otros problemas psicológicos.

Y cada día unas 8,000 niñas, con edades que van desde las dos semanas de vida a los 15 años, corren el riesgo de ser víctimas de mutilaciones o cortes de los genitales.

La tenebrosa costumbre que se ha mantenido por más mil años, es de procedencia incierta, aunque hay algunas versiones que afirman que comenzó en el antiguo Egipto y a partir de allí se extendió al resto del continente africano, países de Asia, Europa, Australia e incluso América. La educación es la clave.

Se dice que algunas momias egipcias muestran características de MGF. Historiadores como Herodoto afirman que, en el siglo V A de C., los fenicios, los hititas y los etíopes practicaban la circuncisión.

Una de las victimas narró las terribles consecuencias de lo que todavía muchos consideran un ritual de iniciación a la edad adulta. “Después de practicarnos la ablación, nuestros padres pueden casarnos y obtener la dote”.

“Si la niña no es circuncidada antes del casamiento, creen que el marido morirá, la matrona se quedará ciega en el momento del parto o el bebé nacerá con alguna anomalía.” “Hay miles de mitos. También hay quien dice que la Biblia o el Corán lo ordenan, pero no es verdad”, asegura.

Ellos justifican esta barbarie dizque para controlar su sexualidad, garantizar la virginidad antes del matrimonio, y para asegurarse de que la chica sea dócil y que pueda soportar el dolor.

Muchas sociedades creen que si una chica puede soportar el dolor de la mutilación, ella también será capaz de soportar el dolor del embarazo, que es su principal función, la función de dar a luz.

En el Día Mundial de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina, no podemos ser ajenos a esta realidad, que si bien es cierto que se encuentra penalizada en la mayoría de los países, aun se sigue realizando de manera clandestina, y cada día mujeres y niñas son torturadas, discriminadas y sometidas sexualmente, por el sólo hecho de ser mujeres!

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