El presunto ataque químico que despertó la furia de Donald Trump

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Dos niños reciben oxigeno tras el supuesto ataque químico en Duma, el pasado 7 de abril. AP ATLAS-QUALITY

Un presunto ataque con armas químicas el sábado 7 de abril en Duma, en las afueras de la capital siria y el último bastión en manos de los rebeldes en la región de Ghouta Oriental, fue lo que despertó la furia del presidente de Estados UnidosDonald Trump para bombardear hoy ese país. Según los socorristas de los Cascos Blancos y la ONG Sociedad Médica Siria Americana (SAMS) el hecho dejó unos 48 muertos. Cuando el republicano tomó conocimiento de lo acontecido comenzó a evaluar opciones junto a gobiernos aliados para determinar la respuesta que le darían a ese ataque, al que calificó de “atroz”, “horrible” y un “acto barbárico”.

El domingo 8, especialistas rusos que investigaron en Duma el ataque perpetrado dijeron no haber allado “ningún rastro” de sustancias químicas. “En ese lugar ya han estado nuestros especialistas militares y también los representantes sirios de la Media Luna Roja y no han encontrado ningún rastro de empleo de cloro o del uso de otra sustancia química contra civiles”, dijo el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov.

El jefe de la diplomacia rusa, que suele oficiar de portavoz del presidente Vladimir Putin, aseguró que el objetivo era lanzar “una colosal campaña antisiria” que, según él, también ha salpicado al Kremlin, al que se acusa de “proteger a un régimen criminal”. Además, el Centro de Reconciliación Ruso en Siria emitió un comunicado en el que los médicos del hospital de Duma dijeron que no habían admitido a ningún enfermo con síntomas de intoxicación química.

Así fue como, entre otras cosas, Trump canceló su primera gira por América Latina, donde participaría de la Cumbre de las Américas en Perú y donde se reuniría, además, con el presidente Mauricio Macri . “El presidente permanecerá en los Estados Unidos para supervisar la respuesta estadounidense a Siria y monitorear los acontecimientos en todo el mundo”, había anunciado la vocera presidencial, Sarah Sanders, en un comunicado.

Desde entonces Estados Unidos y Francia promovieron la amenaza de bombardear Siria. Trump advirtió al régimen sirio y a sus aliados que podrían “pagar un alto precio” por el presunto ataque químico y calificó a su homólogo Bashar al Assad de “animal”.

Siria puso a sus cuarteles militares en estado de alerta el martes de esta semana, cuando trasladó a sus aviones a la base aérea rusa de Latakia y activó el sistema de defensa antimisilístico alrededor del palacio presidencial en Damasco, ante la posibilidad de acciones de represalia de Occidente.

Moscú, que niega que haya habido un ataque con armas químicas al igual que Damasco, considera que esa versión es solo un “pretexto” de Estados Unidos para reforzar sus bombardeos en Siria.

Trump ya había ordenado un ataque contra Al-Assad con 59 misiles Tomahawk el año anterior, tras otro ataque químico en el que murieron más de 80 civiles, en Khan Cheikhoun. Esa ofensiva militar -la primera de Trump en Siria- marcó uno de los primeros focos de discordia con el gobierno de Putin. La relación bilateral aparece ahora deshilachada como en tiempos de la Guerra Fría, hundida en acusaciones cruzadas, sanciones de Washington a Rusia por la injerencia política de Moscú y expulsiones mutuas de diplomáticos.

“Estamos preparados para sostener esta respuesta”, dijo hoy Trump, al anunciar el bombardeo contra Siria en un discurso en la Casa Blanca. lanacion.com