¿Es tan desalentador el panorama de la economía de EE.UU. como lo pintan los candidatos presidenciales?

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Los discursos de los candidatos a la Presidencia de Estados Unidos son muy críticos de la situación económica del país.

¿Está creciendo la economía estadounidense o se acerca a un nuevo iceberg?

En febrero, se crearon 242.000 empleos y en marzo 215.000, y la tasa de desempleo está en un 4,9%. El país salió de la recesión post-2008 y la economía creció un 2,4% el año pasado.

Sin embargo, los contendientes en las primarias por la candidatura presidencial, tanto en el lado demócrata como el republicano, pintan un panorama francamente desalentador.

“El sueño americano está muerto”, dice Donald Trump; “está ahogado por Wall Street”, replica Bernie Sanders; o por los altísimos impuestos, asegura Ted Cruz.

Mientras, la bandera de Hillary Clinton es insistir en que en realidad se necesita es un nuevo pacto para que crezcan salarios y empleos.

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Hay quien coincide parcialmente con Donald Trump y opina que el sueño americano viene agonizando.

¿Se sostienen estas versiones? ¿Son una radiografía de una inevitable “decadencia estadounidense” simbolizada por la amenaza de China a la corona de nación más poderosa de la Tierra?

Examinemos una a una cada afirmación:

Donald Trump: “El sueño americano está muerto”

El controversial candidato republicano lanzó su campaña en junio del año pasado con una frase que ha sido un caballo de batalla retórico desde entonces.

“La realidad es que el sueño americano ha muerto. Pero si yo gano, volverá mejor y más fuerte que nunca”, dijo.

El sueño americano es el gran mito nacional que el historiador James Truslow Adams definió en 1931 como una suerte de derecho natural a “una vida mejor, más rica y llena de oportunidades para todos de acuerdo con su capacidad y sin tomar en cuenta su origen social o nacimiento“.

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John Rockefeller, fundador de la Standard Oil Company, fue un modelo del cumplimiento del “sueño americano”.

Personajes como John Rockefeller o Andrew Carnegie, que de orígenes humildes saltaron a la máxima riqueza, fueron la encarnación de este sueño en el “país de las oportunidades”.

No son pocos los que opinan que el “American dream” no fue más que un mito para idealizar, en una supuesta esencia nacional, condiciones históricas irrepetibles que convirtieron al país en la primera potencia planetaria al final de la Segunda Guerra Mundial.

Según indicó a BBC Mundo el economista Mark Weisbrot del Center for Economic and Policy Research (CEPR) de Washington, hace años que el sueño americano viene agonizando.

“La versión Rockefeller del mito siempre tuvo algo de Hollywood, pero mucha gente todavía recuerda la vida en los 50 y 60 cuando cualquier persona de clase trabajadora o con un ingreso medio podía aspirar a tener una casa y que sus hijos fueran a la universidad. En los últimos 30 años este sueño quedó herido y hoy está agonizando”, señaló.

“No es el Congreso el que regula Wall Street, es Wall Street que regula al Congreso” (Bernie Sanders)

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Andrew Carnegie, fundador de la Carnegie Steel Company, fue un gran filántropo.

En su versión televisiva o cinematográfica, el sueño americano se parece mucho a la vida materialmente esplendorosa de Wall Street.

Este es el punto de partida del candidato demócrata Bernie Sanders cuando dice que para muchos “el sueño americano se ha convertido en una pesadilla”.

Según Sanders, las seis mayores instituciones financieras del país tienen activos equivalentes al 60% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Estas entidades emiten dos terceras partes de las tarjetas de crédito, 35% de las hipotecas y tienen un 40% de los depósitos y 95% de los derivados financieros.

Con estos datos en la mano, es fácil concluir que el “sueño americano” es una utopía para la inmensa mayoría.

“Estas instituciones recibieron un rescate estatal de US$700.000 millones, más de U$16 billones en préstamos a interés casi cero y ganaron US$152.000 millones en 2014, su año de más ganancias en la historia”, dice Sanders.

“Tres de las cuatro más grandes son todavía más grandes y riesgosas que antes de la crisis. Necesitamos que formen parte de una economía productiva y creadora de empleos”.

Según este precandidato, con una agenda abiertamente socialdemócrata, si no se reforma radicalmente Wall Street, la democracia de Estados Unidos está condenada a convertirse en una “oligarquía”.

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Bernie Sanders dice que si no se reforma Wall Street, Estados Unidos se convertirá en una “oligarquía”.

‎”No sé si Wall Street domina la economía estadounidense, pero está claro que tiene un poder económico y político desproporcianado para lo que debería ser su función básica de intermediario económico. En este sentido, el poder que tienen es enorme. Con un poder tan grande el proceso de oligarquización social está a la vista”, señaló a BBC Mundo Weisbrot.

Hillary Clinton: “Tenemos que construir una economía justa y que crezca”

Sanders calificó a su rival Hillary Clinton como una candidata de “Wall Street” que recibe de la catedral financiera estadounidense millones de dólares por sus conferencias, montos que, según el senador, condicionan decisivamente su programa económico.

Con este discurso, Sanders obligó a Clinton a abandonar la posición “centrista” con que quería competir contra los republicanos y correrse un poco a la izquierda en varios temas, desde los tratados comerciales internacionales hasta la política interna.

La retórica del “New deal” (Nuevo acuerdo) –para las minorías afroamericanas y latinas, para el trabajo y los salarios– ha sido una de las principales respuestas al desafío de Sanders.

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Bernie Sanders critica que los bancos de Wall Street hayan recibido un rescate de US$700 mil millones.

Clinton, que rescata el legado que dejará Obama tras ocho años de gobierno, centra su estrategia en una reforma impositiva en que los ricos paguen “lo que deberían” para lidiar con la creciente desigualdad de los últimos 30 años y también incrementar los salarios a los sectores más desfavorecidos para achicar la brecha.

Según el Tax Policy Center, el plan Clinton aumentaría la recaudación fiscal en más de US$1 billón de dólares en una década: el 1% más rico pagaría unas tres cuartas partes más de este incremento y el 95% restante no “vería cambios en sus impuestos”.

Está claro que uno de los fenómenos que explica el descontento con una economía que viene creciendo con niveles muy bajos de desempleo es que los ingresos de la inmensa mayoría no han mejorado y buena parte de la creación de puestos de trabajo existente, es de bajos salarios.

Pero el plan de Clinton abre varias interrogantes en el camino, entre ellos si la evasión fiscal no se llevará parte de ese dinero, si es suficiente, si es viable.

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Sanders acusa a Hillary Clinton de ser la candidata de Wall Street.

“Si se analiza en términos de 10 años, las cifras no son muy grandes: es una fracción de un 1% del PIB. Pero el interrogante que abrió Sanders tiene vigencia incluso para un proyecto tan moderado de cambio. Es decir, alguien que ha cobrado millones de dólares en los últimos 15 años con sus discursos anticorporaciones, ¿podrá enfrentarlos como sería inevitable en caso de buscar un nuevo acuerdo?”, indicó a BBC Mundo Weibsrot.

Ted Cruz: “Necesitamos quebrar el cartel de Washington y la única manera es poner fin a todos los subsidios”

La propuesta del republicano Ted Cruz está en las antípodas de la de Hillary Clinton o Bernie Sanders.

Según Cruz, la clave para relanzar la economía estadounidense es una reforma fiscal radical con un impuesto a los ingresos igual para todos (un 10%), un impuesto al valor agregado del 16% (impuesto al consumo) y la eliminación del complejo sistema de deducciones tributarias.

En su página de internet de campaña, las propuestas de Ted Cruz podrían parecer una versión en clave monetarista de “Imagine”, el famoso tema de John Lennon.

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Al contrario de Sanders y Clinton, Ted Cruz propone que los ciudadanos paguen menos impuestos por sus ingresos.

“Imagina 4,9 millones de nuevos empleos. En vez del estancamiento salarial de Obama, imagina un crecimiento salarial del 12,2% en la próxima década. Imagina un boom de las exportaciones y la manufactura y la caída de nuestro déficit comercial. Imagina un 10% de impuesto a los ingresos con un formulario que cualquiera podrá completar con una aplicación de iPhone“, dice el republicano.

El Tax Policy Center coincide con que el plan simplificaría enormemente el sistema impositivo y representaría recortes de un promedio de US$6.100.

Un resultado de este recorte es que los individuos ganarían más y podrían consumir más con un aumento de la recaudación (por el impuesto al consumo) y un estímulo de la economía.

Pero el director del Tax Policy Center Len Burman ve problemas en el plan.

La mayor parte del recorte impositivo favorecerá a los más ricos, el 0,1% de la población, que ganará unos US$2 millones. Para financiarlo, el Congreso necesitará recortar su gasto en casi un 18% para evitar un incremento mayor en el déficit fiscal. Incluso si se eliminara todo el gasto en Defensa, unos US$711.000 millones, no se alcanzaría este objetivo, que tampoco se lograría con la eliminación del gasto en Medicare y Seguridad Social”, señala.

Presente difícil, enigmático futuro

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Las propuestas de Cruz favorecerían a los más ricos.

El ejercicio del gobierno suele ser bastante más complicado que las promesas de campaña, no solo por la tendencia hiperbólica de todo candidato en carrera sino porque el elegido suele encontrar límites en el Congreso, la Justicia y la economía misma, nacional e internacional que no contaban tanto a la hora de anunciar planes.

En este contexto, siempre conviene recordar la ácida broma de Marx sobre el sueño americano, que bien podría extenderse a toda la empresa humana desde la época de las cavernas hasta la actual era del ciberespacio.

“Es asombroso que habiendo salido de la nada hayamos llegado a las más altas cumbres de la miseria”, dijo Marx.

Aclaremos por las dudas que no estamos hablando de Carlos, autor del “Manifesto Comunista”, sino de Groucho, de los célebres hermanos Marx, quien perdió mucho dinero en el crack del 29, pero ganó un saludable escepticismo respecto a las promesas de los políticos y los espejismos de Wall Street.

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3 comments

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