La caída de Wall Street cierra una jornada nefasta en las bolsas

El Jacaguero

Las Bolsas de referencia internacionales se han desplomado por el aumento de las dudas sobre una eventual recaída de la economía en recesión. La desaceleración ya está aquí, según apuntan la mayoría de datos macroeconómicos que se van conociendo sobre el segundo trimestre, pero lo que ahora se cotiza es que la ansiada recuperación se seguirá debilitando en la segunda mitad del año. Wall Street ha vivido su peor jornada desde la crisis financiera, con fuertes caídas, del 4,3% en el Dow Jones, del 4,8% en el S&P 500 y de casi el 5,1% en el Nasdaq. Ante el recrudecimiento de la incertidumbre, los parqués europeos han cerrado con recortes cercanos al 4% en la mayoría de ellas y el español Ibex 35 ha ahondado sus mínimos anuales. Tras el batacazo, el selectivo abrirá mañana por primera vez desde junio de 2010 por debajo de los 9.000 puntos.

La desbandada ha sido total en Wall Street,informa Sandro Pozzi. El miedo a una segunda recesión en EE UU y el agravamiento de la crisis de la deuda en Europa provocó que los tres índices de referencia en Nueva York entraran en la zona de corrección y despidieran la jornada con fuertes caídas.

Es la peor sesión bursátil que se recuerda desde comienzos de 2009, cuando los mercados estaban en caída libre por el efecto contagio de la crisis de las hipotecas basura en la economía global. Y para tener una idea del estrés que domina el parqué, solo hay que fijarse que el índice de volatilidad en el mercado de bonos de Chicago subió el 30%.

La caída en Wall Street fue incluso mayor que en Europa. Eso en el caso del Dow Jones se traduce en una pérdida de 512 puntos en un día. Mientras que el S&P 500 cierra al nivel más bajo en ocho meses. A este ritmo, y a la espera de que se conozca mañana el dato de paro en EE UU, va a ser la peor semana desde mayo de 2010. Una situación que los analistas califican de nervios.

La negatividad llega hasta tal punto por el temor a la recesión, que provocó además una caída del barril de petróleo del 5,8%, a la vez que el dólar se reforzaba un 1,5% frente al euro. También escapada del oro, que cayó a pesar de que en las últimas semanas se vio como un puerto seguro en medio de tanto desconcierto.

El BCE cumple con las expectativas

En la deuda, la prima de riesgo española, que es el sobreprecio que los inversores exigen por sus bonos a 10 años frente a los alemanes, los más seguros, ha puesto fin al alivio que venía registrando por la mañana y, tras la intervención del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, ha recuperado la tendencia al alza de la mano de la italiana. Así, tras llegar a bajar a primera hora hasta los 360 puntos básicos, 25 menos que ayer, al cierre de las Bolsas rozaba sus máximos (398 frente a 407 puntos básicos).

El presidente del BCE ha cumplido con las expectativas y, si por un lado ha dejado inalterados los tipos de interés en el 1,5%, por el otro ha dado algunos mensajes para tratar de aliviar el acoso a España e Italia, aunque con escaso éxito. Así, tras anunciar que el instituto emisor reinstaura las facilidades de liquidez a seis meses para garantizar la estabilidad del sistema financiero, ha confirmado que el programa de compra de bonos de los países con problemas sigue en marcha y ha llegado a afirmar que “ya verán cómo vamos actuando en este sentido”. “No me sorprendería que que antes del final de esta rueda de prensa vean ustedes algo en los mercados”, ha llegado a añadir.

Las palabras de Trichet han tenido un impacto inmediato aunque efímero en los mercados. En la deuda, las primas de riesgo han bajado, sobre todo la italiana, mientras en la renta variable se han moderado las pérdidas previas a la intervención del político francés. No obstante, a los pocos minutos, las primas recuperaban la tendencia al alza -todas menos la irlandesa- y las Bolsas agudizaban las caídas con recortes superiores al 2% en los parqués de referencia del Viejo Continente.

Tampoco el paso atrás que ha dado el BCE en las medidas extraordinarias de liquidez a seis meses, aunque precisamente está pensada para aliviar a la banca y, por extensión, ayudar a la estabilidad de la eurozona, ha disipado los temores. Más bien al contrario. El hecho de que hasta el propio instituto emisor admita de manera tan evidente que el futuro a corto plazo se anuncia complicado ha reavivado el temor de los inversores a la desaceleración económica internacional. El resultado ha sido dramático: fuertes descensos y mínimos anuales para el Ibex y el resto de Europa.

Fuente | ElPais.com

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