La ONU desbloquea fondos para dar a los rebeldes 1.000 millones de euros

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en una rueda de prensa conjunta con el líder rebelde Yibril en Milán.- (REUTERS)

El Jacaguero

El objetivo inmediato de la comunidad diplomática que ha apoyado a los rebeldes en su toma de poder en Libia es que la situación en ese país no se convierta en una repetición de los errores que sumieron a Irak en un vacío de poder tras la invasión norteamericana de 2003. Por eso, y por iniciativa de Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha permitido descongelar 1.000 millones de euros de los fondos que Muamar el Gadafi tenía en el extranjero, que pasarán inmediatamente a la oposición, que ya controla Trípoli. El Consejo Nacional de Transición (CNT) libio asegura que necesita urgentemente 3.400 millones de euros para mantener la infraestructura del Estado en funcionamiento.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en una rueda de prensa conjunta con el líder rebelde Yibril en Milán.- (REUTERS)

El coronel tenía, a su nombre o al de miembros de su familia y Gobierno, 70.000 millones de euros en cuentas fuera de Libia que han sido congeladas. De ese dinero, un 75% se halla en bancos de EE UU, Reino Unido y Alemania. En total, incluyendo otras inversiones, como propiedades inmobiliarias, Gadafi atesoraba una fortuna de 111.000 millones de euros en el extranjero. La Casa Blanca ha liderado el esfuerzo diplomático para que la totalidad de ese dinero, congelado por sanciones contra la represión gubernamental contra los rebeldes, quede ahora a disposición del nuevo Gobierno transicional.

Con la propuesta presentada por Estados Unidos y sopesada a última hora de este jueves en el Consejo de Seguridad es la segunda vez en que Washington intentaba una medida similar. La primera, el 8 de agosto, ocurrió en el Comité de Sanciones del Consejo de Seguridad, un mecanismo en el que necesitaba unanimidad por parte de sus 15 miembros permanentes. Posteriormente, Washington optó por la vía de la resolución, más realista, ya que sólo hubiera requerido nueve votos a favor. Finalmente, ha llegado a un acuerdo con otros miembros del Consejo, como Sudáfrica, para aprobar la ayuda sin votar formalmente una resolución.

El mayor escollo a una votación era Sudáfrica, que es miembro de turno del Consejo hasta 2012. Ese país propuso previamente descongelar únicamente 345 millones de euros para fines humanitarios pero se oponía, con amenaza de veto, a medidas más amplias.

El primer ministro británico, David Cameron, lideró el esfuerzo diplomático para disuadir a Sudáfrica de un posible veto. Llamó al presidente Jacob Zuma y, según aseguró Downing Street en un comunicado, “ambos llegaron al acuerdo de que Libia ahora tiene la oportunidad de vivir una transición a un Gobierno democrático, pacífico e inclusivo”. El gobierno de Sudáfrica actúa con recelo porque aun queda en él el recuerdo de que Gadafi fue uno de los primeros líderes internacionales en apoyar la lucha contra el apartheid.

Esa postura es una muestra de la división que viven muchas naciones del continente africano. Después de ver fracasar sus aspiraciones de fomentar la unidad árabe, el coronel destinó numerosos recursos a esos países. Fue uno de los fundadores y mayores patrocinadores de la propia Unión Africana. De hecho, de los países subsaharianos, sólo Gambia, Senegal, Gabón, Nigeria, Burkina Faso, Chad y Etiopía han reconocido hasta la fecha al CNT.

Otros países aliados del CNT han emprendido una ofensiva diplomática para dotar al nuevo Gobierno de liquidez de forma inmediata. Italia, uno de los mayores socios comerciales de Libia, anunció este jueves que avanzará a los rebeldes 350 millones de euros de cuentas congeladas a Gadafi. Además, la empresa petrolera romana Eni SpA, la que tiene mayor presencia en Libia, firmará el lunes un acuerdo con el Gobierno de transición para abastecer a la población civil de carburantes y gas natural. El primer ministro Silvio Berlusconi anunció ambas medidas en Milán, en una rueda de prensa conjunta con Mahmoud Jibril, líder del Gobierno de los rebeldes libios.

“Aunque la liberación de Trípoli está casi culminada, la batalla continúa. Necesitamos ayuda de forma urgente”, dijo Jibril, que el miércoles visitó Francia para tomar parte en una reunión del llamado Grupo de Contacto de 30 naciones, que ayudará en la reconstrucción. Mientras el gobierno provisional se muda a Trípoli, después de expulsar a de allí a los leales a Gadafi, Jibril ha asegurado que necesita liquidez de forma inmediata para financiar programas de atención sanitaria y para organizar una retirada masiva de armas de la calle, para evitar que se utilicen en posibles conflictos en el futuro. “Si no se hace así, habrá graves consecuencias”, dijo.

Fuente | ElPais.com

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