Monseñor Osoria

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Luis González Fabra

Luis González Fabra

El arzobispo metropolitano monseñor Francisco Osoria es reputado como un hombre bueno, apacible.  Los que le conocen dicen que no es brillante en términos intelectuales y en la iglesia no ha sobresalido como teólogo.

Eso sí, a monseñor Ozoria  esos mismos que  lo conocen aseguran  que es un hombre de profunda fe. Integro. De una moral y una ética  sin fisuras.

Pero su integridad emocional le fallo al visitar al Presidente Danilo Medina y expresar que  la prensa quiere poner a pelear a la iglesia con el gobierno.

Monseñor Osoria expreso un juicio equivocado. Carente de fundamento. Lleno de ligereza. Un juicio líquido.

El ilustre obispo fue al programa de televisión de Huchi Lora y sin que nadie le obligara afirmo que la falta de independencia de los poderes del Estado podría desembocar en una dictadura. Al decir esto no dijo nada que muchos dominicanos no sepamos aunque otros muchos no lo consideren así o  no tienen conciencia del proceso  de erosión de la democracia  que estamos padeciendo.

Después de la declaración del arzobispo,  ampliamente reseñada por los medios de comunicación, lo  cual no es sorpresa al tratarse  de un personaje de importancia de la alta jerarquía de la iglesia católica de nuestro país, siete sacerdotes bajo la jurisdicción eclesiástica del arzobispo  usaron el sermón de las siete palabras del  Viernes Santo para atacar el reeleccionismo y resaltar los males sociales que agobian a los pobres y que el gobierno de turno no ha resuelto.

Y para completar el cuadro, el obispo de Bani, monseñor Víctor Masalles  también se refirió al mismo tema, lo que se entendió como un virtual apoyo al arzobispo Osoria, del cual Masalles no es dependiente.

Tanto la participación del arzobispo en el programa de Huchi Lora como las siete palabras de los sacerdotes y la declaración del obispo Masalles obtuvieron un fuerte respaldo social expresado a través de análisis y comentarios en los medios de comunicación y en especial en  las redes sociales.

Un subalterno eclesiástico busco y obtuvo la cita del arzobispo con el Presidente de la Republica.   La presidencia se preparó para hablar de obras físicas pendientes de terminación y otras que podrían ser solicitadas. Esto explica la presencia  en la  reunión del director de la Oficina Supervisora de Obras del Estado (OISOE).   Pienso que el arzobispo Osoria llevo en carpeta un tema de mayor interés para él y por el que ha estado luchando desde hace tiempo: las tres causales del aborto que el gobierno quiere introducir en el código penal, a lo que la iglesia católica se opone.

Es posible que el arzobispo Osoria recibiera   una promesa firme del gobierno de retirar  del Congreso el tema de las tres causales. Y  es probable que el entusiasmo recibido por esa promesa lo haya desbordado, rompiendo la integridad de su equilibrio emocional.

Solo así se explica que saliera de la reunión del Palacio Nacional  afirmando algo que el sabe que es incierto.

De lo contrario, el arzobispo tendría que decir como Joaquín Sabina, el cantautor español: lo niego todo, incluso la verdad.