¿Qué tan sano es compararnos?

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Diego A. Sosa

Por Diego Sosa

Hace unos días leí los resultados de un estudio y una parte en particular me llamó mucho la atención: Las jóvenes que se exponen a Facebook por un corto período de tiempo comienzan a preocuparse más por su imagen corporal que las que no lo hacen. Hasta comienzan a ver las posibilidades de cambio de apariencia, incluyendo la opción de cirugía plástica.

No solo esa red social influencia; Instagram y Snapchat lideran la lista de las que más influyen en la salud mental de las usuarias. Estas dos están basadas en imágenes, lo que va directamente al punto que hablamos anteriormente.

Desde siempre hemos sabido que la imagen de la persona influencia mucho en cómo los demás la consideren. Podemos rechazar o aceptar a alguien solo de verla… la primera impresión, causada en más del 50% por lo que se ve.

La pregunta ahora es: ¿Hasta qué punto debemos llevar nuestra imagen para conseguir lo mejor de nuestras relaciones? La perfección es enemiga del equilibrio. Debe llegar el punto donde estemos felices y no perdamos otras partes de la vida de nuestra vista.

Quizá ya tenemos trabajo, amigos y pareja: ¿Deberíamos seguir priorizando nuestra imagen? Ya sé, soy hombre y no entiendo bien lo que acontece dentro de una cabeza femenina. Lo que me lleva al otro punto: ¿Hasta dónde creen las damas que los hombres estamos interesados en cambios de imagen?

Muy pocos son los hombres que se interesan en una mejoría constante de imagen. Sí, algunos viven comparando a las damas con otras, pero le aseguro que son los menos. Mismo en el trabajo no es importante qué tan bella sea, lo prioritario es que esté acorde con lo que representa.

La fuente de comparación que representan las redes sociales han llevado a las damas que estaban inseguras a más inseguridad… diría que a una inseguridad perenne.

Los que más me preocupan en este momento al respecto del tema, son las personas de género femenino que vienen madurando. Una adolescente que no logre entender el equilibrio necesario podrá pasar por muchos momentos de infelicidad… al ver siempre alguien que aparenta más vistosa.

Buscar el equilibrio es lo que recomendaría. Subir nuestra autoestima para no envidiar a los demás, ni menospreciar lo que somos. Además, recordemos que para los gustos se hicieron los colores.

Más sobre la comunicación asertiva en el libro: Migomismo II