Todos contra Tiger

Tiger Woods, en un momento de la segunda jornada del Bridgestone Invitational.- MARK DUNCAN (AP)

El Jacaguero

El Bridgestone Invitational, uno de los cuatro torneos pertenecientes a la Copa del Mundo, garantiza la participación de, al menos, los 50 primeros jugadores de la clasificación mundial. Pero no aseguraba esta exhibición conjunta de birdies, de precisión, de agresividad. En definitiva, de golf. Un verdadero espectáculo. El aliciente parece claro: Tiger Woods. El estadounidense, que hoy se ha mostrado más irregular que el primer día (71 golpes para uno bajo par en total), ha presenciado cómo sus rivales se han desafiado entre ellos con su trono como trofeo. Como un intento de demostrar ante el exnúmero uno que cualquiera puede ser su sucesor.

Tiger Woods, en un momento de la segunda jornada del Bridgestone Invitational.- MARK DUNCAN (AP)

Si ayer era Adam Scott el primero que mostraba sus cartas, hoy han salido varios candidatos. De los 25 primeros -en un torneo en el que juegan 76- ninguno ha jugado sobre par. La jornada ha regalado una exhibición difícil de ver en el golf. Hasta cuatro jugadores empataban en cabeza con -8, tres en -7, y 11 golfistas han completado la segunda jornada en menos de 66 golpes (cuatro bajo par). El primero que ha sacado a pasear el repertorio de golpes ha sido Rickie Fowler, un joven estadounidense que, si bien no ha ganado nunca todavía, ha estado cerca varias veces. Hoy ha firmado 64 golpes (seis menos), pero su carta de presentación va más allá: ocho birdies y un eagle, conseguido desde 109 metros en el hoyo tres (Mickelson le emuló en el hoyo once desde 120 metros), solo empañados por cuatro bogeys que han humanizado su tarjeta. Pero, curiosamente, Fowler no ha sido quien ha jugado el mejor golf de hoy.

Ese honor le ha correspondido a Rory McIlroy. El norirlandés es una bendición para este deporte. Si bien hoy le ha fallado el putt, el ganador del Abierto de Estados Unidos ha podido realizar una vuelta de escándalo. El propio McIlroy decía al finalizarla que pocas veces ha jugado como hoy y que, si no fuera por el putt, estaría mucho más cerca de los líderes. Poco se puede decir de su juego que ya no se haya dicho. No se guarda nada, ataca todas las banderas con una precisión difícil de explicar, no le importa que el castigo de fallar el golpe sea grande y en el green cualquiera de sus golpes está cerca de entrar en el hoyo. En numerosas ocasiones, Hunter Mahan, su compañero de partido, le ha aplaudido. Sus cuatro golpes de desventaja con la cabeza no parecen una empresa complicada si sigue jugando así.

No se puede decir lo mismo de la misión española en Ohio. Los cuatro representantes están lejos del liderato. Jiménez y Quirós, ambos entre los cuatro últimos del torneo, han confirmado su bajo estado de forma. Larrazábal ha sufrido un duro correctivo y las buenas sensaciones de la primera jornada se han esfumado de golpe. El +6 de hoy, para un total de dos sobre par, supone un tropiezo demasiado grande para remontarlo en solo dos días. El último en terminar hoy ha sido Sergio García (72 golpes, par total). Aunque todavía queda el fin de semana y muchas cosas pueden pasar, al castellonense ha perdido parte de sus opciones y ha confirmado que se le sigue atragantando este campo, donde solo ha quedado entre los 10 primeros en 1999 en la primera de sus 12 participaciones.

El País.com

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