Vettel aumenta su distancia

El Jacaguero

De nuevo Spa-Francorchamps dictó sentencia. No es que el Mundial esté decidido, pero la estocada que ayer pegó Sebastian Vettel en el Gran Premio de Bélgica deja el campeonato prácticamente decidido. Vettel realizó una carrera espectacular y acertó en todas las decisiones para controlar una carrera que pareció que se le podía escapar en algunos lances. El alemán, de 24 años, logró así su séptima victoria de la temporada y la 17ª en la F-1, lo que le permite aumentar su ventaja sobre el segundo clasificado, Mark Webber, que cuadró un nuevo doblete de Red Bull, a 92 puntos, y dejar al español Fernando Alonso, a 99. El título está cada vez más cerca del vigente campeón, a falta de siete carreras para la conclusión.

La carrera estuvo marcada por la estrategia y el acierto de Vettel y de su equipo al decidir realizar un segundo cambio de neumáticos justo en el momento en que Lewis Hamilton se despedía prácticamente del campeonato (accidente en la 13ª vuelta por un toque con Kobayashi que le obligó a abandonar), que le permitió recuperar la pérdida de tiempo que le había supuesto el blistering que apareció en sus neumáticos blandos en las primeras vueltas. Aquel fue un momento crucial de la carrera, porque otros pilotos, como Fernando Alonso, decidieron mantenerse en pista sin cambiar y aquello condicionó toda su carrera. El español concluyó cuarto, superado en las vueltas finales por Mark Webber y por el británico Jenson Button por la falta de adherencia de sus neumáticos duros, imposibles de calentar en las condiciones de frío en que se disputó la carrera.

Sin embargo, no todo fue negativo para el piloto español. Aunque se cayó del podio después de cuatro carreras consecutivas, Alonso pudo constatar que su Ferrari está en condiciones de luchar no solo por el podio sino incluso por las victorias en lo que resta de campeonato. Su carrera estuvo marcada por la clasificación. Partir octavo resultó determinante, a pesar de que en la primera vuelta ya ocupaba la tercera posición y había dejado atrás a Hamilton y a Webber (octavo entonces). El Ferrari 150 Italia funcionaba entonces como un reloj. Pero la aparición del blistering en su neumático delantero izquierdo le llevó al taller en la novena vuelta.

No fue el único que tuvo problemas con los blandos, porque Vettel pasó por el taller dos veces en un intervalo de siete vueltas, lo que parecía podía condenarle. Su suerte fue que reaccionó muy rápido cuando entró el coche de seguridad por el accidente de Hamilton y aprovechó la relantización de la carrera para no perder comba. Otra vez, la carrera parecía que se determinaría por el buen o mal funcionamiento de los neumáticos. Y quedó patente que los duros funcionaron muy bien en los McLaren y los Red Bull, pero fatal en los Ferrari, que siguen con problemas para calentarlos y eso les condena.

La parte final de la carrera fue un drama para Alonso. Mientras Vettel se había instalado ya en la cabeza aprovechándose de las prestaciones de los neumáticos duros, Alonso sufría para mantener su segundo puesto. Lo perdió rápidamente ante Webber que le usurpó siete segundos en cuatro vueltas, y a dos vueltas del final también le adelantó Button, que le arrebató los 11 segundos de ventaja que le llevaba a 10 vueltas del final. “Con el duro era muy difícil mantener la posición en estas condiciones”, concluyó Alonso. “Pero me voy contento porque tenemos un coche que puede luchar por los podios y por las victorias”. Más contento todavía se marchó Vettel, que confirmó su predominio y que se va de Bélgica con el título casi bajo el brazo.

La desgracia, en cambio, se cebó esta vez con Jaime Alguersuari. Partía desde la sexta posición, la mejor clasificación de su historia en la F-1, y tras una excelente salida fue golpeado por la derecha por el Renault de Bruno Senna, que le destrozó el alerón delantero y la suspensión, quedándose casi sin dirección. El barcelonés avanzó hasta donde pudo, pero al final tuvo que dejar aparcado su coche en una curva, sin ninguna posibilidad de continuar en carrera. Una auténtica desgracia que impidió al piloto de Toro Rosso realizar, probablemente, el mejor resultado desde su llegada a la F-1. “Se ha visto lo que ha ocurrido, pero no quiero hablar mal de nadie. Tenía una buena oportunidad, pero he tenido que abandonar. Lo siento”.

Fuente | ElPais.com

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